Muchas veces en la vida cotidiana utilizamos indistintamente “página web” y “sitio web” para referirnos a lo mismo. Sin embargo, dentro del ámbito del desarrollo y diseño web estos términos no son sinónimos. Un sitio web es —entre otras muchas cosas— un conjunto organizado de páginas web relacionadas entre sí por hipervínculos. Por ejemplo, nuestro sitio web aesolucionesweb se halla conformado por un número de páginas internamente relacionadas: la página principal o home, la página de contacto, la página del blog con el listado de artículos, la página que te encuentras leyendo ahora mismo, etc.

Cada página web se encuentra codificada en un lenguaje que tu navegador puede interpretar y traducir. El resultado de la traducción, desde ya, es todo que puedes ver en tu pantalla en este mismo momento: el texto, los colores, las formas, las imágenes, la disposición de los elementos y hasta la interacción mediante el mouse, teclado o pantalla táctil. Los lenguajes que tu navegador entiende son: HTML5, CSS3 y Javascript. Cuando quieres visitar el home de nuestro sitio web, como sabes, sólo escribes en la barra de navegación “www.aesolucionesweb.com.ar”. La computadora que aloja los archivos de nuestro sito web, entonces, devuelve a tu PC o dispositivo móvil una página codificada para que pueda ser interpretada correctamente.

En el ambiente del desarrollo web, tu computadora es llamada “cliente” y la computadora que aloja los archivos del sitio web es llamada “servidor”. En el servidor no sólo se encuentran los archivos html, css y javascript antes mencionados, sino que encontramos las imágenes de nuestro sitio, las bases de datos (muchas veces el contenido textual se encuentra guardado en una base de datos), y muchos otros archivos y carpetas que hacen funcionar a nuestro sitio. En la mayoría de los casos, un sitio web tiene una estructura muy compleja del lado del servidor que no llega a comprenderse cabalmente desde la computadora cliente.

La comunicación entre el cliente y el servidor se da en dos direcciones: decimos que el cliente realiza una petición al servidor (por ejemplo, visitar nuestro blog) y que el servidor ofrece una respuesta al cliente. La respuesta del servidor es resultado de un proceso en el cual, muchas veces, se “construye” de forma espontánea la página web solicitada por el cliente.

La comunicación entre el cliente y el servidor no sólo se establece cuando utilizas la barra de navegación (petición sincrónica), sino también lo hace en muchos otros momentos (peticiones asincrónicas). Las peticiones asincrónicas al servidor constituyen una herramienta muy útil a la hora de mejorar la usabilidad de un sitio web; sin refrescar la página, el usuario puede enviar, por ejemplo, datos al servidor para sean procesados y almacenados. La navegación por nuestro sitio, como pueden ver, se realiza de esta forma.

Continuaremos pronto en la próxima parte.